Bebés de probeta

EL PILAR DE LA BIOÉTICA ES LA DIGNIDAD

“La bioética nos lleva a reflexionar antes de actuar  y reflexionar no es una pérdida de tiempo” sostiene Susana Ciruzzi, abogada especialista en Bioética. En esta charla, presente y futuro de una disciplina que entiende en temas sensibles y complejos.

BEBES DE DISEÑO

Por Sol García Gili (*)

Las nuevas tecnologías van modelando el futuro: el avance tecnológico sobre la vida humana ya es innegable. En este contexto se entrecruzan tres mundos: la ética, la medicina y el derecho. La Dra. Susana Ciruzzi, abogada, especialista en Derecho Penal y Bioética, señala la importancia de poner límites; de usar y no abusar de la tecnología.

Nacida en el seno de una familia de médicos, Susana Ciruzzi decidió no seguir el mandato familiar y se avocó a su gran pasión: el derecho. Sin embargo, los caminos de la vida hicieron que ampliara sus horizontes hacia la bioética, donde encontró un nexo común con el mundo de la medicina al cual tanto se había negado. Actualmente es integrante del comité de bioética del Hospital Garrahan.

¿Cuál es la función de la bioética?

Yo diría que la función principal pasa por el “parar la pelota” a la hora de tomar las decisiones; es decir, poner límites. Debemos comprender que además de “hacer, hacer y hacer”, hay que parar y reflexionar un poco. La bioética trata es de resolver –a  través de una serie de valores, principios y doctrinas– qué es lo mejor para el paciente en esta circunstancia en particular. La bioética nos lleva a reflexionar antes de actuar y a no hacer una aplicación automática del conocimiento. Reflexionar no es una pérdida de tiempo.

Teniendo en cuenta que el Hospital Garrahan se dedica a la atención de niños, ¿Sobre qué principios y valores trabajan en el Comité?

Podríamos decir que en toda la bioética el valor fundamental es la dignidad. De la mano de eso, viene, sobre todo en pediatría, lo que en derecho llamamos “el mejor interés del niño”; es decir, pensar aquello que justamente ayuda a cuidar sus derechos y su dignidad.

 Tanto los Tratados de Derechos Humanos como el nuevo Código Civil y Comercial receptan explícitamente el interés superior del niño…

Sí, en realidad lo que vino a hacer el nuevo código fue poner en palabras lo que nosotros veníamos haciendo hace tiempo: escuchar al chico, hacer que participe, que vaya tomando sus propias decisiones. Es algo en lo que nosotros veníamos trabajando mucho antes de que quede plasmado en una ley.

En una nota usted habla del desafío que significan para la bioética la medicina genética y los “bebés de diseño”, aludiendo que: “Algunas de las cuestiones morales y éticas más desafiantes sobre la licencia para diseñar bebés conciernen al tipo de sociedad a que esto puede llevar…”

Cuando uno habla de “bebés de diseño” hay dos alternativas: por un lado está el diseño terapéutico; o sea, buscar librar a un bebé de una malformación genética o de una enfermedad o el buscar tener a un hijo histocompatible (de igual sangre) con su hermano que se encuentra enfermo para ayudar a su curación. Por el otro lado, nos encontramos con aquellos casos en los que el diseñar un bebé deja de tener por objetivo cuestiones relativas a la salud y pasa únicamente por cuestiones de estética. Es en estos casos en los que más de uno se cuestiona cuál es el límite y si es bioéticamente justificable o no.

¿Y a qué tipo de sociedad pueden llevar estas prácticas?

Cuando uno piensa en una sociedad futura en la que se pueda permitir esto, da cierto escalofrío. Es cierto que, desde el punto de vista de la sociología, “somos todos bebés de diseño”, porque en definitiva nuestros padres nos diseñan, y nosotros a nuestros hijos: desde a qué colegio ir, qué religión profesar, qué amigos tener. Sin embargo, distinta es la situación de cuando uno interviene en el ADN de las personas. Uno a lo que teme no es el avance de científico, sino el avance científico sin contralor, o sin el sostenimiento de la ética. Hay que ser muy prudentes a la hora de la aplicar el conocimiento científico ya que hay efectos que no son posibles de prever. El conocimiento sin ética no sirve.

¿Qué otros desafíos ve en los años por venir?

Creo que en el futuro inmediato hay muchísimos desafíos por delante. Un tema que está totalmente ligado a la bioética -y a la ética en general- es el cuidado del medioambiente. Por otro lado, podemos mencionar también lo que tiene que ver con el control de las armas y las drogas, cuestiones relativas a los tratamientos estéticos. Uno de los mayores inconvenientes es que estos temas se verán enfrentados a una sociedad totalmente hedonista, a la cual los valores no le importarán. Pienso  que en términos globales, el gran desafío de la bioética va a estar en poner sobre la mesa estos temas y obligar a quienes tienen el poder de decisión, que actúen brindando una respuesta.

 

(*) Sol García Gili realizó esta entrevista en el Curso de Redacción Periodística y Crónica Narrativa que dicta el profesor Nerio Tello, durante los meses de mayo a julio de 2016

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