Una obra del teatro sobre el teatro

Entrevista a Santiago Gobernori

Por Florencia Carrasco[i]

Todo hechoSantiago Gobernori fue el dramaturgo encargado de dirigir el proyecto de graduación de uno de los cursos de la carrera de actuación de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) del 2014. Entre saludos de despedida porque el director se va a trabajar a Europa, entrevistamos al director de Está todo hecho.

Tal como dice el título de su obra ¿Está todo hecho?

De alguna manera sí, pero es una reflexión que tiene que ver con los proyectos de graduación de acá. Pasó que mi idea originaria era otra y cada vez que presentaba una idea me decían: “¡No! Ya lo hizo Cappa, ya lo hizo Couceyro. Casi todas las obras hacen referencia a algo que ya se hizo”. Entonces decidí reflexionar sobre eso y hacer algo que me parecía medio obvio: una obra de teatro sobre el teatro que es algo que se está haciendo muchísimo.

Es lo que llaman “metateatro”.

Así es. Decidí trabajar a partir de eso. Al ser diecinueve personas hay que buscar algún dispositivo donde todos tengan su espacio, su lugar de trabajo sin hacer una obra coral.

Además quería que los personajes no tuvieranidentidad propia, o un recorrido dramatúrgico dentro de la obra. Entonces me parecía que recurrir a la obviedad de hablar del teatro me permitía buscar dispositivos donde ellos puedan desplegar distintos tipos de actuación, que cada uno tenga momentos diferenciados con otros dentro de la obra. Entonces por eso apareció la idea de trabajar a partir de este concepto de que “siempre algo que hagas va a tener, aunque sea mínimamente o sin querer, referencia a otra cosa”.

Muchas veces me pasa, y sobre todo en los ensayos que los alumnos me decían que habían visto una obra parecida y me parece que hay que relajarse un poco en ese sentido. Cada uno como director y dramaturgo tiene una mirada propiaa partir de un montón de temas que andan dando vueltas. Entonces encontramos ese dispositivo, nos divertía y pudimos arrancar a partir de ahí.

La obra trata de un director convocado por una intendencia para crear una obra de teatro tal como se te convocó por la UNA, ¿cuánto de autobiográfico hay en la obra?

Muy poco. Con respecto al trabajo acá hay algunas mínimas referencias: en un momento de la obra el director  dice: “Tengo que armar una obra en muy poco tiempo, no tengo asistente, no tengo producción”. Y eso es lo que me propuse yo como director por eso no me voy a andar quejando de los vericuetos que pueda llegar a tener hacer un proyecto de graduación, son guiños más internos que una opinión al respecto.

¿Cómo fue trabajar con estudiantes en el marco de un Proyecto de Graduación?

Fue complicado. Es la primera vez que trabajo acá, y hay varias cosas: primero que trabajás con una cantidad de gente que vos no sabés cuantos van a ser hasta que llegás. Un día antes me mandaron el mail con la lista y me di cuenta que eran diecinueve; después pasas por otro punto que es que no los conocía, conocía a uno o dos que había visto trabajar en obras o que alguno había sido alumno mío por fuera de la universidad; y después te das cuenta, por ejemplo,que tenés que hacer una obra seria. No es una muestra o un proyecto donde más o menos tienen que hacer una obra para recibirse. Y ellos también te exigen que esté más o menos buena, que la gente la pase bien. La exigencia del alumno es una competencia interna de la UNA, qué proyecto está bueno y cuál no. Uno trata de estar por fuera de eso porque nunca trabaja así. No creo que deba haber una competencia entre directores a ver quién es mejor o peor. El otro problema es adaptarse a las condiciones institucionales, por ejemplo recién el segundo cuatrimestre tuvimos el espacio, estábamos trabajando en un espacio que era muy distinto. Los actores tienen permitidas las faltas lo cual tampoco me había pasado en un ensayoy yo ponía el grito en el cielo pero la institución les permite faltar. Después llegás, obviamente, a un convenio implícito. A partir de ese combo de cosas institucionales hay que tratar de pasarla lo mejor posible.

¿Cuánto tiempo llevó montar la obra?

Seis meses, es poco para una obra así. Vamos por la cuarta función y todavía hay cosas que sigo anotando, siempre me pasa en realidad, pero podría tener un mes más de ensayo. Pero bueno, son los tiempos que uno tiene.

Hay directores que continúan ensayando después del estreno y otros no, ¿Cuál es su preferencia?

Yo hubiese seguido ensayando, íbamos a ensayar esta semana, después del estreno pero también hay que retroalimentar la energía, y yo justo me voy de viaje, así que no pudimos. Estoy tratando de dar devolución a los chicos, así que voy corriendo a cada uno para decirle algunas cosas. Quedan cuatro funciones, son ocho funciones este año, y el año que viene cuando retomemos hay que afinar cosas que siento que podrían ajustarse más, acortar un poco la duración.

¿Qué piensa de institucionalizar el arte?

Yo no hice una carrera académica salvo en dramaturgia, estoy recibido en la escuela de dramaturgia de la EMAD (Escuela Metropolitana de Arte Dramático), pero a mí me parece que en esta actividad, y a partir de mi experiencia y la de colegas míos, es más importante hacer. Yo siento que más allá de que muchos de los chicos estuvieron un mínimo de cinco años, muchos estuvieron más. Me parece que lo más importante para el actor es hacer cosas. Está buenísima la carrera porque tiene un montón de materias, pero una persona que hace la carrera escénica debería tener más experiencias en el escenario. Entoncesme parece que los estudiantes deben tener en cuenta el valor de que el Estado les está pagando una carrera, casi no existe en ningún lugar del mundo eso, y de verdad creo que los chicos a veces no tienen conciencia.Hay que pensar que mucha gente que se está muriendo de hambre y el Estado está pagando una carrera. Insisto: me parece que más allá de lo institucional, el actor se forma haciendo cosas. Este grupo tiene algo muy positivo que es que todos tienen trabajo por fuera del UNA, hacen obras. Es más, algunos están en demasiadas obras, cosa que me complicó las cosas a la hora de ensayar, pero igual me parece re positivo.

Entonces, ¿qué consejos les daría?

Que actúen y que sigan haciendo cosas porque para mí también formar parte del proyecto fue como volver a ser estudiante. Salir y que te encuentres con ideas políticas, gente ensayando en los patios. En ese sentido se genera un clima un poco endogámico en laUNA. Me parece bueno criticar, tener una actitud crítica, siempre y cuando uno haga; porque si uno no hace nada y critica, me parece un sinsentido.

La competencia del arte que en todos los ámbitos existe y es difícil de erradicar…

Sí, ridículo, sobretodo porque nadie tiene la verdad. Una cosa puede estar buena, otra no, y también puede pasar que a vos te parezca que esto está buenísimo o una porquería. El arte no tiene eso que tiene el deporte que si hacés un gol ganás. Me parece positivo el pensamiento crítico, la mirada y las devoluciones, pero también hay que confiar mucho en lo que uno hace, no cerrarse y darse cuenta que Buenos Aires es una ciudad con muchísimo teatro con una paleta de propuestas enorme.

¿Qué diferencias ve entre actores que pasaron por la Licenciatura y los que no?

Técnicamente no veo diferencia. Quizás muchos de estos chicos hicieron la carrea pero no tienen mucha experiencia. Yo tengo una escuela de actuación con Matías Feldman, y trabajamos además con otras escuelas, hacemos eventos donde invitamos gente de otras academias, y hay un nivel muy bueno en las escuelas privadas. Incluso a nivel técnico: proyección de la voz, pararse bien en el escenario. En esta obra hay diecinueve chicos, es muy difícil que los diecinueve estén dotados técnicamente. Pero en ese sentido me sorprendí un poco porque no creo que haya una gran diferencia.

Me intrigaba más todo el ámbito universitario, qué les preocupaba, en cuanto al nivel técnico no veo tanta diferencia en chicos que se forman afuera. Pero me llamaba mucho la atención que a veces les hablaba de gente, de directores, y que no los conocieran y para mí son personas que vienen trabajando en teatro hace mucho tiempo. Y además siempre hay mucho comentario sobre cosas de laUNA:sobrevaloraciones de cosas, poca valoración de otras. Me conecté con eso, no sé si bien o mal, pero me conecté más con eso que con reconocer algo en ellos, una huella que les dejó la institución. La huella me parece más ideológica que técnica.

¿Para quién fue pensada la obra?

¡Para nosotros! Para los chicos, y para que se diviertan ellos. Sencillamente eso (entre risas).

¿Fue necesaria alguna ayuda de la UNA?

No, porque fue una idea a nivel estético decidir hacer la obra con lo que teníamos: cuatro mil pesos. Los bastidores son regalados, los tapones y las sillas son de la UNA. Cuando me junté con los directivos me dijeron que podía hacer una fiesta y yo dije que no, que iba a hacer la obra en el marco de lo que me ofrecen. Si hay cuatro mil pesos tendrán que usar el vestuario de ellos y tendrán que usar las sillas de la Universidad. Yo traté de hacer con lo que teníamos y no volvernos locos con las cosas de producción.

¿Cuál es su opinión de lo que se llevan los alumnos de la experiencia?

Lo que se llevan es que terminan la carrera (risas). En el estreno fue muy conmovedor porque terminó la obra y estaban todos llorando, los diecinueve, y yo hice una obra, no hice un trabajo para que ellos se reciban.  Eso también fue una pugna durante el año. Algunos me decían que solamente querían hacer estas ocho funciones y no ir más al UNA y yo pensaba en los fines de semana que yo me quedo escribiendo en mi casa y ellos lo único que quieren es irse. Igual me parece que se llevan algo que yo realmente busqué. Más allá de un montón de cosas de la obra que pueden estar bien o mal, es que se vayan con un proyecto, que la pasen bien ellos, que se diviertan. La obra es muy relajada, un poco popular,  algo que no suelo hacer yo, tiene un contacto con el público de una teatralidad fácil, no tiene una profundidad ni una poética rebuscada; es básica y directa. Quería eso: que sea ágil y divertida, que la pasen bien ellos.

¿Qué se lleva usted de la obra y de la experiencia?

Me llevo experiencia, y a mí la obra me gusta mucho, tiene algo que me divierte y siento que suceden cosas que a mí me gustaría ver en una obra de teatro. Y me llevo, por sobretodo  algo muy positivo a nivel humano: trabajé con un grupo divino, muy solidario, muy compañeros entre ellos, con muchas ganas, con mucha energía. Me voy mañana y ya estamos extrañándonos.

[i]Florencia Carrasco realizó el curso Redacción Periodística con el Prof. Nerio Tello en los meses de febrero y marzo de 2016.

Deja un comentario