“La Universidad debe estar al servicio de las necesidades de la región”

Abogado de profesión. Docente de vocación. Decano. Fanático del rock y particularmente de U2. Con ánimos de cantante. DJ si lo invitan. Futbolero. Enamorado de su familia. Esto y mucho más es el nuevo Rector de la Universidad Nacional de Villa María. Un hombre con muchos sueños que tendrá en sus manos los destinos de una institución que quiere seguir creciendo cada día más.

Por Enrique Cal

VILAMARIA

 

Llega puntual a la entrevista y lo hace notar: “Llegué temprano”, dice sonriente.

Tal vez lo hace porque es conocedor de que una de las características del poder es darse algunas licencias horarias y el opta por el camino de la puntualidad y la cortesía. Tal vez lo hace porque es un obsesivo de su trabajo. Tal vez solo sea su personalidad. Tal vez todas las opciones son correctas.

Tiene un trato afable, con una media sonrisa que lo acompaña en cada respuesta, excepto cuando se trata de hablar de su esposa y sus hijas. Allí la media sonrisa le da paso a la sonrisa completa, no exenta de algo de rubor, producto de cierto fuego interior que de su amor y lo traiciona y lo deja expuesto y al desnudo, pero que no se molesta en intentar disimular.

En su reciente acto de asunción como Rector de la Universidad Nacional de Villa María, se dio lugar para mostrar ese amor incondicional por su familia, por su hermano y por sobre todo por su madre, cuando emocionó a todo el auditorio recordando su infancia llena de vicisitudes  y un incierto derrotero por la provincia de Buenos Aires y Rosario, hasta volver a establecerse definitivamente en nuestra ciudad.

“Todavía no me acostumbro a que me llamen Rector. Es muy fuerte”, dice pese a haber sido electo con el casi 90% de los votos, que más allá a haber sido una elección con lista única, habla de un apoyo superlativo; y sube la apuesta: “es una presión enorme recibir una universidad en pleno crecimiento y consolidada desde lo académico. Genera presión y hay que redoblar los esfuerzos para generar cambios cualitativos y hacer aportes distintivos y que se note la diferencia con esta nueva gestión. “

Estuvo al frente de la Secretaría de Bienestar, en el periodo 2007/2011, y fue Decano del Instituto de Ciencias Humanas entre los años 2011/2015. Justamente en su etapa como Decano, el Instituto alcanzó uno de los grandes logros académicos: la apertura de la carrera de medicina. “Para la carrera de medicina, nosotros nos trajimos los mejores profesores de la UNC y de la Católica de Córdoba, que aquí dan clase todas las semanas para nuestros 60 alumnos de primer año, lo que permite que se realicen prácticas en grupos de 10 alumnos logrando una interacción fantástica. Los chicos de lo único que se quejan es del nivel de exigencia que no les deja tiempo para otras cosas.”

El futuro ya llegó

Recuerda que “en el año 95 se creó la universidad y con el presupuesto que contábamos se optó por construir antes que por crecer académicamente. Luego vino el periodo en que se siguió construyendo, pero a la vez, crecimos académicamente. Y no puedo negar que hay cierta incertidumbre por el futuro, y que en el mejor de los casos habrá un amesetamiento en el apoyo económico y presupuestario a las universidades, pero bueno, habrá que renovar nuestra imaginación para continuar adelante” dice sin amilanarse por lo que se viene.

Tan a pecho se toma su desafío, que pese a prever un futuro de vacas flacas o, al menos no tan robustas como en esta última década, durante su gestión se plantea la creación de una escuela secundaria dentro del campus, que permita incluir a todos los jóvenes sin distinción de clases sociales “una escuela a la que venga el chico del barrio de clase media y el del barrio menos acomodado”.

Sueña con una universidad, que junto con la gestión municipal, sean los motores del salto cualitativo que la ciudad reclama en sectores diversos como las economías pymes, la salud y el deporte, por nombrar algunos, y aquí su sonrisa se aquieta, para enfatizar que la universidad debe “estar atenta a las necesidades de la región, mas que a las demandas, porque a veces se demanda por carreras tradicionales como abogacía o psicología, pero las necesidades pueden pasar por otro lado.”

Negretti lamenta que su función de Rector le restará algo de tiempo a su gran pasión: la docencia. Abogado de profesión, graduado en la Universidad Nacional de Córdoba, no ejerce porque su vocación es la enseñanza, y en esto reconoce tener una obsesión porque para él “el sistema (que rige en el ámbito docente) es un poco perverso. Premia la investigación, la publicación de las investigaciones, los doctorados, las maestrías, las ponencias en los congresos, pero no pone un veedor dentro del aula para verificar que el docente prepare su clase, que llegue a clase y que termine en el horario correspondiente, que se actualice, que se comprometa con el estudiante en los horarios de consulta, que respete al estudiante como persona y me parece que también tenemos que trabajar en esto que es fundamental. Entonces yo voy a trabajar por esto, también.”

Está entusiasmado. Su rostro refleja una gran confianza en el camino trazado.

Reconoce tener un gran equipo a partir del Vicerrector, Aldo Paredes y también en el resto de sus colaboradores y finalizando la charla nos dice que, además de lo anunciado “se vienen nuevas carreras y grandes proyectos” que por prudencia prefiere no anunciar aun, pero que pondrán a la Universidad Nacional de Villa María como referencia no solo a nivel provincial, sino también, nacional.

No nos queda mucho tiempo. En realidad tampoco hace falta más tiempo. Con lo que nos ha dicho hasta aquí, es obvio que estamos a las puertas de cambios importantes para nuestra comunidad. Cambios que, de concretarse, harán que  su gestión sea muy bien recordada.

-¿Cómo le gustaría ser recordado al terminar su gestión?

-“Quisiera que se diga con Negretti todos pudimos participar, todos pudimos opinar y hacer nuestro aporte. No me interesan las placas, pero deseo una gestión lo más democrática y participativa posible”.

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